La variedad natural de un territorio come el de la Versilia, está contenida en la “cercanía de dos potencias opuestas, el mar y la montaña”, comeo escribía Mario Tobino. La cadena de los Alpes Apuanos, montañas en las cuales es bien visible la incesante obra del hombre, se yergue a no más de 15 kilómetros de la costa .La multiformidad del pisaje se encarna igualmente en las colinas que descienden desde los montes hasta la zona palustre, la más extensa de la Italia central, alrededor del Lago de Massaciuccoli. Esta zona, junto con el área de flora mediterránea de Migliarino y la hacienda de San Rossore, hace parte del parque natural instituído en 1979. En aproximadamente 24 mil hectáreas se encuentran turberas, ruinas de termas que remontan al siglo II d.C., llamadas Buche di Nerone, y la villa La Piaggetta.
Todos elementos que se funden mágicamente con los amplios perfiles marinos constituídos por largos y extensos arenales a cuyas espaldas se alternan famosas localidades de veraneo y vastos espacios en los que domina la flora mediterránea. Forte dei Marmi, Pietrasanta, Viareggio son sólo algunos de los bellísimos y vitales centros de la costa versiliés en los cuales se puede captar en un vistazo todos los aspectos naturales y antrópicos que caracterizan la Versilia y la Toscana.