Sólidamente ligada a la tradición, la Versilia se ubica hoy como un envidiable punto de equilibrio entre las dinámicas impuestas por un litoral orientado hacia el turismo internacional y las peculiaridades de un interior menos mundano, donde el sedimento histórico está más presente en parroquias y castillos, burgos medievales y centros históricos, en un ambiente tranquilo y de intensa sugestión.
Justo la historia de éste territorio, hecha de dominaciones alternadas, de períodos de riqueza y pobreza, demuestra la indisolubilidad de la relación entre el territorio, sus recursos y sus gentes.
A la base de los variables acontecimientos de ésta parte de la Toscana y desde la antigüedad, la extracción y elaboración del mármol y de los metales; ciclos extractivos y productivos que, en lo que respecta a la siderurgia y desde la prehistoria, han estado a la base de la riqueza económica que caracterizaba el territorio. Hoy, la tradición se refleja en las fundiciones artísticas que, justo por la capacidad y experiencia de los hábiles maestros, han sabido atraer artistas de primer orden del escenario internacional.
Paralelamente, el mármol, desde el 1500 verdadera fuente de riqueza para el territorio de los Apuanos, ha permitido el desarrollo de una nutrida fila de artesanos canteros que, gracias a la influencia de grandes artistas del panorama florentino, han sabido adquirir aquella conciencia estética, además de sapiencia práctica, que hoy se vuelve a proponer en los talleres que abundan en la ciudadela de Pietrasanta, donde manos expertas trabajan el blanco mineral aunando a los instrumentos tradicionales las nuevas técnicas de elaboración.
Los productos típicos de la Versilia son, desde siempre, prevalentemente derivados de la agricultura que, aparte el mármol y la elaboración de los metales, ha constituído siempre la principal actividad de la región: aceite de oliva, miel, fruta y verdura biológicas, plantas aromáticas y oficinales cultivadas mayormente en pequeñas empresas de administración familiar.
La franja costera, tradicionalmente interesada a actividades portuarias y pesqueras, ha desarrollado además una tradición gastronómica prevalentemente basada en el pescado local que, aunado a las producciones del interior, genera aquella mezcla de sabores que hoy constituye la verdadera peculiaridad de la cocina de la Versilia.