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El comer.......todo es empezar Breve viaje por la Versilia golosa El mar, la playa, el verde de los pinares y de las colinas, el blanco deslumbrante de las montañas de mármol de los Alpes Apuanos. La Versilia es tierra de bellezas naturales,escenarios dignos de tarjeta postal, paisajes diseñados por la naturaleza y embellecidos por el hombre. Pero esta tierra es también alegría de vivir, diversión, gozar de estar reunidos, incluso a la mesa. Para el turista que escoge la Versilia no hay nada mejor que mezclarse con la gente del lugar y descubrir los miles secretos de una tierra golosa.... Buen apetito LOS GRANDES TESTIMONIALES DE LA VERSILIA GOLOSA Viareggio era el Jauja, punto. Lo escribe Gino Paoli en “Sapore di note”, su última biografía, recordando los años Sesenta. <<A las cuatro de la mañana en el paseo marítimo parecía estar en la circunvalar a la hora punta>>. Pero que Viareggio y la Versilia eran el Jauja lo había descubierto casi un siglo antes Giacomo Puccini, el maestro creador de Mimí y Tosca. <<Ceñudos, pedantes, débiles de estómago, pobres de espíritu, descontentadizos y otros desdichados no son admitidos o son expulsados por aclamación de los socios>> es el texto del artículo 2 del “club de la Bohemia”, fundado por el Maestro en Torre del Lago para exaltar la disipación. Susana Agnelli, en Vestíamos a la marinera, saga de la familia fundadora de la Fiat, recuerda los pescaditos que saboreaba en “Buonamico” cada semana, cuando toda la familia de los fundadores de la Fiat se desplazaba de la villa de Forte dei Marmi para ir a Viareggio a comer en una célebre fonda del puerto. Estamos en los años Treinta, otro decenio de oro para la costa entre Viareggio y Forte dei Marmi. La fama de la Versilia como una de las capitales gastronómicas de Italia es antigua y nunca en declino, más bien aumentada con el tiempo. Porque los años han llevado al descubrimiento, primero del mar, después del Lago de Massaciuccoli y ahora de las colinas y de las cimas Apuanas. Y cada porción de estos pocos kilómetros de Toscana reserva sorpresas golosas, auténticos yacimientos gastronómicos, productos poco conocidos pero buenísimos, locales donde comer y beber de todo y a todas horas. Luigi Veronelli, el más grande periodista gastrónomo del siglo pasado, hablaba de la Versilia como la capital Italiana de los restaurantes. Pero no concluía aquí: aconsejaba a los turistas de hacerse invitar a alguna casa campesina de Camaiore.<<Haced que os inviten- escribía – a comer la gallina cocida>>. En conclusión, la Versilia es una especie de movimiento gastronómico, un laboratorio de nuevas tendencias y antiguos redescubrimientos que deseamos haceros conocer mediante este pequeño itinerario entre burgos y artesanos, mercados y restaurantes, entre mar y llanura, colina y montaña.
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