|
EL ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA DESDE MASSAROSA HASTA SERAVEZZA Las suaves colinas de la Versilia miran el mar pero también los dioses del Olimpo. Porque están recubiertas de aquel olivo que nace de la cabeza de Atenea. El aceite de oliva virgen extra de la Versilia tiene, entre pocos en Italia, la indicación de procedencia. De la almazara local sale virgen extra, o sea aquel con menos de 1 grado de acidez, bajo la indicación de procedencia Lucca, una de las capitales mundiales del aceite. El cultivo más difundido es el frantoio, cuyas plantas cubren el 90% de los olivares, el resto está constituído sobre todo de leccino . No dejéis de probar la sopa de farro de la cercana Garfagnana, sazonada con aceite “nuevo”, aquel recién producido. Ojalá en una antigua granja de Massarosa. Es suficiente una gota de aceite para también exaltar una sencilla pero espléndida ensalada de mar, con el pez cogido frente a nuestras playas. Pero, desde Massarosa hasta Seravezza, pasando por Camaiore y Pietrasanta, el modo más sencillo de probar el aceite virgen extra es la fetunta, una receta que se podría definir casi franciscana. Tostad pan toscano, de aquel sin sal ( insípido, como decimos nosotros) y rociadlo con un poco de aceite. Es el plato príncipe de las meriendas de un tiempo así como también de las excursiones al campo. Hay quien lo enriquece con una restregadita de ajo sobre el pan, o quien prefiere la aún más sabrosa brusqueta. O sea, el pan tostado se restrega con un tomate muy maduro y después se condimenta con aceite y sal. De cualquier forma, habéis visto de qué esta hecha la cocina toscana: sencillez y grandes ingredientes.
|